Provengo de la región San Martín, allí nací y viví mis primeros años. Llegué a Ucayali huyendo de una vida envuelta en productos ilícitos, violencia y narcoterrorismo de los años 90 ‘s. Quería usar mis fuerzas para el bien del campo, dejar todo lo malo atrás. Tenía 16 años en aquellos tiempos. Para darle un nuevo sentido a mi vida trabajé primero como vigilante hasta los 20 años. Pasado un buen tiempo me traslade a Curimaná a reencontrarme con mis padres y trabajar en la agricultura. Surgió por aquella época un programa para cultivar cacao, había capacitación técnica y me empecé a entusiasmar con esta nueva vida. Nos involucramos de lleno en la siembra del cacao hasta formar una asociación de cacaoteros de la cual formo parte. Tengo 5 hectáreas: 3 en producción y 2 en crecimiento, parcelas de las cuales mi familia y yo estamos orgullosos. El cacao es un producto que nos ha permitido vivir con tranquilidad y esperamos heredarles este modo de vida a nuestros hijos.

Seguimos adelante, inculcando en estas nuevas generaciones el amor por el campo y el cultivo del cacao más fino.

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