Soy socio del Comité Central con Desarrollo al Futuro de Curimaná. Dios gracias a Dios por darme la vida, fuerza y salud. Tengo pequeñas parcelas de cacao y estoy cosechando con alegría lo que nos proporciona esta generosa tierra. Vine de San Martín, cuando era niño, allá ayudaba a mis padres a cultivar el maíz.

Nuestra infancia fue difícil, más aún cuando las cosechas de maíz no nos proporcionaban una economía sólida y estable, fue entonces cuando decidimos que era el momento de cambiar y usar nuestras tierras para cultivar cacao. Estamos felices de haber tomado este camino.

Tenemos un sistema de trabajo ancestral: la minga. Nos ayudamos entre hermanos para cultivar cacao. Nos reunimos temprano, con los primeros rayos del sol. Llevamos masato, chicha y shibé para reponer fuerzas. Cultivamos la chacra todo el día.

El cacao me ha permitido tener una vida tranquila, me ha enseñado a vivir en armonía con la naturaleza. Aprendí que la humildad y la tierra lo son todo y espero transmitirles este legado a mis hijos.
Shibé: Bebida típica de la selva hecha de yuca fermentada.

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